Redescubramos Filipinas desde el corazón

Aunque desde CUSTOM nos gusta compartir historias apasionantes de superación con un talante positivo y lleno de energía, hoy queremos transmitiros y compartir nuestro pesar por este desastre natural. Pero como siempre intentando mostraros la parte positiva hasta de estas horribles desgracias. En este caso, además de comprobar como todo el mundo civilizado se une para intentar paliar la catástrofe humanitaria  podemos tener la oportunidad de conocer un poco más a un país cuyos ciudadanos hace poco más de un siglo tenían pasaporte español.

Como nosotros… y en el fondo los conocemos tan poco. Eso no puede ser. Si hasta el nombre de la Isla es un homenaje a Felipe II, Felipe…Filipinas….

¡Cuanto se aprende con WIKICUSTOM!

Seguramente los que tengáis una edad sabréis que ese fabuloso archipiélago situado en el círculo de fuego del Océano Pacífico fue descubierto por España en el año 1521 dentro del afán imperial de controlar el mundo conocido. Y a pesar de estar en la otra punta perdida del mundo, los habitantes de aquellas islas salvajes y paradisiacas fueron los primeros españoles de rasgos asiáticos, país al que siempre quisieron, atendieron y del que se sentían tan pertenecientes como un pastor de Cártama. De hecho, a pesar de las comunicaciones de la época, cada año dos enormes galeones cruzaba los siete mares para volver a España y contaminarse el uno del otro, de modo que a nuestra manera también aprendimos. Y aquella adusta y algo aburrida corte española se hizo un poco más abierta y multicultural al contacto con aquellos adorables bajitos.  Aquellas nobles castellanas empezaron a vestir mantones de Manila como algo propio del lujo maravilloso. Y muchas  preciosas mujeres llegaron a enamorarnos antes de que llegara Isabel Preysler, con sus ojos rasgados y sus boquitas de porcelana. Eran españolas-filipinas, tan iguales y tan diferentes. Lo mejor de dos continentes.

 

Tanto, tanto nos querían que Filipinas fue una de las últimas colonias de ultramar que conservó España. Hasta 1898 nada menos. Es curioso comprobar que dentro de sus miles de dialectos, existe uno muy muy hablado, que se llama Ladino, y que es una aleación perfecta entre el español y el filipino. Y qué decir de los nombres, pues todavía una gran mayoría de los 94 millones de filipinos conservan los nombres españoles, las calles españolas, las iglesias, la arquitectura… Ellos fueron españoles.  Por eso esta desgracia debe hacernos pensar que ha pasado en el hogar de unos hermanos de sangre, sentirla cerca, querer ayudar como si nos fuera la vida en ello. Porque, ahora más que nunca nos toca a nosotros ser filipinos… ayudarles en este desastre, consolarles, enviarles lo que necesiten y mandarles mucho corazón. Mucho, mucho corazón e ideas para resurgir de mil tornados y tifones…

 

Palabra de CUSTOM

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